miércoles, 2 de julio de 2014

¿A qué no sabías esto sobre Alem?


Su nombre real:
Al nacer fue bautizado como Leandro Antonio  Alén ; en su infancia, el padre fue muerto en la horca, lo que le vale el apodo de "el hijo del ahorcado", motivo por el cual recibe permanentes burlas. Al crecer cambia su apellido a Alem para distanciarse de tan doloroso suceso.
Es erróneamente llamado Leandro Nicéforo porque firmaba "LN" en abreviatura de Leandro y, al ser consultado en una oportunidad sobre aquella N respondió : ¿N de qué? pues N de nada.
(Del Mazo, Gabriel (1955). El Radicalismo. Tomo I. )


La Poesía de Leandro Alem o un poeta olvidado: 
Leandro Alem es el gran olvidado de la poesía argentina - afirma Gualberto Reynal, poeta, escritor, actor, historiador platense , en su libro “La poesía de Leandro Alem (1985).
Aquí les dejamos dos poemas de su autoría.


Fantasmas que giráis sobre mi frente, negras visiones que agitáis mi alma, ¿qué queréis? y ¿quién os manda del abismo para llenar de sombras mi morada y ¿ Sois, acaso, funestos mensajeros que a presagiar venís nueva desgracia? y ¿ no queréis que en la vida me ilumine ni el débil resplandor de una esperanza ?

¡Mirad ! ¿No véis la tenebrosa lucha en que mi noble corazón desangra y pues bebiendo por horas el acíbar ni un quejido he lanzado.. .y ni una lágrima !

¡Ah ! si venís con el siniestro intento de que incline mi frente en la batalla, ¡volved sombras impías al abismo porque es muy grande la virtud de mi alma !

Desde el primer instante en que mis pasos al tumulto social se aproximaban, sentí sobre rni frente candorosa el hálito fatal de la desgracia.

Y al buscar del hermano la sonrisa, desdeñoso y cruel me dio la espalda, y huérfano y errante entre el tumulto las sombras de las tumbas me rodeaban.

Pero ¡Adelante! -dije - que en la lucha, se retemplan mejor las grandes almas, cuando inspiradas por la voz de Cristo al porvenir dirigen sus miradas.

Fantasmas que venís en torno mío para eclipsar la luz de la esperanza, ¡volved a sepultaros al abismo: ¡Yo no inclino mi frente en la batalla!



PRINGLES (escrita en 1869)

Que la enlutada lira de mis quejas
rasgue hoy el velo que el dolor formara
y en vigorosas notas lance al mundo
un himno que profano haga inflamar…

Ángeles de las horas silenciosas
si hasta allí del inmortal llega
y es cierto que poesías a la luz del cielo,
hacedla aquí en mi frente reflejar.

Digno es el héroe que mis cantos pide
de una armonía eterna-que en los mundos
y en los tiempos que vengan, sus virtudes
brillen en un recuerdo perennal.

Digno es el mártir de una grande idea
de grabar a través de los profundos
abismos de la muerte, su renombre
de la historia en página inmortal

Entre las rojas nubes del combate
allí donde el incendio era terrible
y el fragor de las armas que chocaban
y el trueno repetido del cañón.

¿No habéis visto elevarse una figura
gentil, gallarda, hermosa e impasible
ante el peligro que la muerte enseña
conmoviendo el m+as fuerte corazón.

¡Ese es Pringles!-el héroe romanesco
cuyas hazañas celebrar quisiera,
con hermosos cantares que en mi pueblo
las gentes repitieran con afán.

Pringles es –el ardiente caballero
que como el rayo del combate hiciera
temblar esas legiones poderosas
que ante su arrojo amedrentadas van,

¡Pringles!...Él solo con sus hechos forma
un poema inmortal : -chispa del cielo
templó sin duda esa alma tan virtuosa
vino a inflamar tan noble corazón.


¡Oh! Quién como él en el desastre mismo
escribe-no una página de duelo
sino el rasgo más grande de la historia
del pueblo  que hoy le rinde su ovación…

Recordando al patrono


Hijo de un almacenero federal rosista, fusilado, colgado en una horca y exhibido al pueblo tras la derrota de Rosas, Leandro conoció la pobreza absoluta junto a su familia. Pero no impidió ello que, gracias al gran esfuerzo de su madre, Leandro Alén, luego rebautizado Leandro N. Alem, pudiera realizar los estudios secundarios e ir a la Universidad.
Nacido el 11 de marzo de 1842, ya en su juventud decidió entregarse por completo a las causas que consideraba justas, lo que no evitó que siguiera un camino poco lineal. Con apenas 17 años, participó en los ejércitos urquicistas para derrotar a los díscolos bonaerenses, contra quienes guardaba rencor por el asesinato de su padre. Dos años más tarde, sin embargo, se unió a las filas de Mitre, para luchar contra Urquiza, y poco después también participaría de la Guerra del Paraguay, siendo herido en Curupaytí.
Pero cuando no tomaba las armas, Alem, junto a su inseparable sobrino, Hipólito Yrigoyen, diez años menor que él, se abocaba de lleno a la actividad política, ahora en las filas del autonomismo alsinista. Por entonces, escribía numerosas poesías y avanzaba en la carrera de Derecho. 
A los 27 años, finalmente recibido de abogado, logró ser incluido en las listas de diputados nacionales del autonomismo. Fracasó en dos oportunidades, pero alcanzó a ingresar a la legislatura provincial en 1872. En sus discursos no cejaba en llamar a la defensa del sufragio universal.
La figura de Alem no dejaba de crecer, por su oratoria y el ímpetu con que defendía las causas que creía justas: participa del sofocamiento del alzamiento mitrista, se enemista con Alsina, forma el Partido Republicano con Aristóbulo del Valle, es electo diputado nacional y rechaza la cesión de Buenos Aires al dominio nacional.  
La intransigencia, el rechazo a los acuerdos de cúpula y el principismo se convierten en su marca registrada, cuando hacia 1890, el régimen del Partido Autonomista Nacional se vuelve fraudulento y da vueltas las espaldas a la ciudadanía. Entonces, forma junto a Mitre, un viejo conocido, la Unión Cívica.  
Pero en verdad, Alem no creía en la legitimidad de los comicios que se desarrollaban entonces y por ello mismo no consideraba que la Unión Cívica debiera tener fines electorales. Por ello mismo, encabezó en julio de 1890 la Revolución del Parque. La derrota y los acuerdos del conservador Mitre con el gobierno nacional, lo llevaron a fundar un nuevo espacio: la Unión Cívica Radical.
Con la UCR convertida en un partido de oposición al régimen, levantisco, en defensa de los principios cívicos, Alem accedió nuevamente a la cámara de Diputados. No fueron pocos los legisladores que lograron ingresar. Sin embargo, la derrota en la Capital fue dura; y sumada a los conflictos internos y a las diferencias cada vez más grandes con su sobrino Hipólito, llevaron a un cansado, enfermo y deprimido Alem a tomar una trágica decisión: el 1º de julio de 1896 se quitó la vida de un tiro. Para la historia quedaba su insigne “Qué se rompa, pero que no se doble”
(Biografía realizada por Alejandro Jasinski en El historiador)

lunes, 30 de junio de 2014

Actividades y articulación de las lenguas extranjeras. Las Practicas del Lenguaje en la Biblioteca Escolar

Aquí presentamos en primer lugar las actividades realizadas con las lenguas extranjeras: Italiano, con la docente Celia Bruno, e Inglés, con la docente Silvia Tacón y con alumnos del segundo ciclo.
En una segunda instancia las  lecturas de cuentos de terror con alumnos de 3° grado con la docente Yanina Carbajo y el maestro Bibliotecario Diego Ippolito.
En una tercera instancia presentación de algunos de los personajes recreados por los docentes: Yanina Carbajo y Diego Ippolito.


Argentina Sueño Mundial

Esta es una propuesta de trabajo de docentes; alumnos y familias de 3°.
El trabajo consiste en la mirada y en la expectativa del Mundial de Fútbol FIFA BRASIL 2014.
Los contenidos del Proyecto son: la geografía, las naciones, el fútbol como deporte, la bandera argentina como símbolo nacional que otorga identidad.
Las familias han participado aportando pedazos de tela para formar la Bandera Nacional.
El trabajo es la articulación de los contenidos mencionados por la docente Yanina Carbajo y la Biblioteca Escolar en la elaboración del video por el Maestro Bibliotecario Diego Ippolito.

24 de Marzo Día por la Memoria, la Verdad y la Justicia


En esta oportunidad los docentes y alumnos de 6° y 7°  acordaron una propuesta de trabajo para homenajear a Adolfo Pérez Esquivel, las madres de Plaza de Mayo y los 30.000 desaparecidos con una canción denominada: "Desde el Pie". La misma fue inspirada por el profesor Pablo Izurieta, interpretada por los alumnos y acompañada por un video realizado por el maestro Bibliotecario Diego Ippolito.
Este trabajo es la articulación entre el área de Música y la Biblioteca Escolar.


miércoles, 21 de mayo de 2014

Quino gana el premio Príncipe de Asturias

El dibujante argentino Joaquín Salvador Lavado Tejón, más conocido como Quino, creador de Mafalda, fue galardonado hoy con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2014.Este prestigioso galardón llega el mismo año en que se celebran los 50 años del gran personaje de historieta.
"Reunido en Oviedo el Jurado del Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2014 (...) acuerda conceder el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2014al dibujante argentino Joaquín Salvador Lavado Tejón, mundialmente conocido como Quino".
"Quino alcanzó fama internacional con la creación del universo de Mafalda, una niña que percibe la complejidad del mundo desde la sencillez de los ojos infantiles. Mafalda, la principal protagonista del trabajo creativo de Quino, es inteligente, irónica, inconformista, contestataria y sensible. Sueña con un mundo más digno, justo y respetuoso con los derechos humanos. Al cumplirse el 50 aniversario del nacimiento de Mafalda, los lúcidos mensajes de Quino siguen vigentes por haber combinado con sabiduría la simplicidad en el trazo del dibujo con la profundidad de su pensamiento".

"La obra de Quino conlleva un enorme valor educativo y ha sido traducida a numerosos idiomas, lo que revela su dimensión universal. Sus personajes trascienden cualquier geografía, edad y condición social".(TEXTO EXTRAÍDO DEL DIARIO "LA NACIÓN")

martes, 22 de abril de 2014

Adiós Gabriel...

Ha fallecido un gran escritor, el colombiano Gabriel García Márquez.
La mejor manera de recordar a un escritor es leer sus obras.

LA LUZ ES COMO EL AGUA
Gabriel García Márquez
En Navidad los niños volvieron a pedir un bote de remos.
-De acuerdo -dijo el papá, lo compraremos cuando volvamos a Cartagena.
Totó, de nueve años, y Joel, de siete, estaban más decididos de lo que sus padres creían.
-No -dijeron a coro-. Nos hace falta ahora y aquí.
-Para empezar -dijo la madre-, aquí no hay más aguas navegables que la que sale de la ducha.
Tanto ella como el esposo tenían razón. En la casa de Cartagena de Indias había un patio con un muelle sobre la bahía, y un refugio para dos yates grandes. En cambio aquí en Madrid vivían apretados en el piso quinto del número 47 del Paseo de la Castellana. Pero al final ni él ni ella pudieron negarse, porque les habían prometido un bote de remos con su sextante y su brújula si se ganaban el laurel del tercer año de primaria, y se lo habían ganado. Así que el papá compró todo sin decirle nada a su esposa, que era la más reacia a pagar deudas de juego. Era un precioso bote de aluminio con un hilo dorado en la línea de flotación.
-El bote está en el garaje -reveló el papá en el almuerzo-. El problema es que no hay cómo subirlo ni por el ascensor ni por la escalera, y en el garaje no hay más espacio disponible.
Sin embargo, la tarde del sábado siguiente los niños invitaron a sus condiscípulos para subir el bote por las escaleras, y lograron llevarlo hasta el cuarto de servicio.
-Felicitaciones -les dijo el papá ¿ahora qué?
-Ahora nada -dijeron los niños-. Lo único que queríamos era tener el bote en el cuarto, y ya está.
La noche del miércoles, como todos los miércoles, los padres se fueron al cine. Los niños, dueños y señores de la casa, cerraron puertas y ventanas, y rompieron la bombilla encendida de una lámpara de la sala. Un chorro de luz dorada y fresca como el agua empezó a salir de la bombilla rota, y lo dejaron correr hasta que el nivel llego a cuatro palmos. Entonces cortaron la corriente, sacaron el bote, y navegaron a placer por entre las islas de la casa.
Esta aventura fabulosa fue el resultado de una ligereza mía cuando participaba en un seminario sobre la poesía de los utensilios domésticos. Totó me preguntó cómo era que la luz se encendía con sólo apretar un botón, y yo no tuve el valor de pensarlo dos veces.
-La luz es como el agua -le contesté: uno abre el grifo, y sale.
De modo que siguieron navegando los miércoles en la noche, aprendiendo el manejo del sextante y la brújula, hasta que los padres regresaban del cine y los encontraban dormidos como ángeles de tierra firme. Meses después, ansiosos de ir más lejos, pidieron un equipo de pesca submarina. Con todo: máscaras, aletas, tanques y escopetas de aire comprimido.
-Está mal que tengan en el cuarto de servicio un bote de remos que no les sirve para nada -dijo el padre-. Pero está peor que quieran tener además equipos de buceo.
-¿Y si nos ganamos la gardenia de oro del primer semestre? -dijo Joel.
-No -dijo la madre, asustada-. Ya no más.
El padre le reprochó su intransigencia.
-Es que estos niños no se ganan ni un clavo por cumplir con su deber -dijo ella-, pero por un capricho son capaces de ganarse hasta la silla del maestro.
Los padres no dijeron al fin ni que sí ni que no. Pero Totó y Joel, que habían sido los últimos en los dos años anteriores, se ganaron en julio las dos gardenias de oro y el reconocimiento público del rector. Esa misma tarde, sin que hubieran vuelto a pedirlos, encontraron en el dormitorio los equipos de buzos en su empaque original. De modo que el miércoles siguiente, mientras los padres veían El último tango en París, llenaron el apartamento hasta la altura de dos brazas, bucearon como tiburones mansos por debajo de los muebles y las camas, y rescataron del fondo de la luz las cosas que durante años se habían perdido en la oscuridad.
En la premiación final los hermanos fueron aclamados como ejemplo para la escuela, y les dieron diplomas de excelencia. Esta vez no tuvieron que pedir nada, porque los padres les preguntaron qué querían. Ellos fueron tan razonables, que sólo quisieron una fiesta en casa para agasajar a los compañeros de curso.
El papá, a solas con su mujer, estaba radiante.
-Es una prueba de madurez -dijo.
-Dios te oiga -dijo la madre.
El miércoles siguiente, mientras los padres veían La Batalla de Argel , la gente que pasó por la Castellana vio una cascada de luz que caía de un viejo edificio escondido entre los árboles. Salía por los balcones, se derramaba a raudales por la fachada, y se encauzó por la gran avenida en un torrente dorado que iluminó la ciudad hasta el Guadarrama.
Llamados de urgencia, los bomberos forzaron la puerta del quinto piso, y encontraron la casa rebosada de luz hasta el techo. El sofá y los sillones forrados en piel de leopardo flotaban en la sala a distintos niveles, entre las botellas del bar y el piano de cola y su mantón de Manila que aleteaba a media agua como una mantarraya de oro. Los utensilios domésticos, en la plenitud de su poesía, volaban con sus propias alas por el cielo de la cocina. Los instrumentos de la banda de guerra, que los niños usaban para bailar, flotaban al garete entre los peces de colores liberados de la pecera de mamá, que eran los únicos que flotaban vivos y felices en la vasta ciénaga iluminada. En el cuarto de baño flotaban los cepillos de dientes de todos, los preservativos de papá, los pomos de cremas y la dentadura de repuesto de mamá, y el televisor de la alcoba principal flotaba de costado, todavía encendido en el último episodio de la película de media noche prohibida para niños.
Al final del corredor, flotando entre dos aguas, Totó estaba sentado en la popa del bote, aferrado a los remos y con la máscara puesta, buscando el faro del puerto hasta donde le alcanzó el aire de los tanques, y Joel flotaba en la proa buscando todavía la altura de la estrella polar con el sextante, y flotaban por toda la casa sus treinta y siete compañeros de clase, eternizados en el instante de hacer pipí en la maceta de geranios, de cantar el himno de la escuela con la letra cambiada por versos de burla contra el rector, de beberse a escondidas un vaso de brandy de la botella de papá. Pues habían abierto tantas luces al mismo tiempo que la casa se había rebosado, y todo el cuarto año elemental de la escuela de San Julián el Hospitalario se había ahogado en el piso quinto del número 47 del Paseo de la Castellana. En Madrid de España, una ciudad remota de veranos ardientes y vientos helados, sin mar ni río, y cuyos aborígenes de tierra firme nunca fueron maestros en la ciencia de navegar en la luz.